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Lucía Vázquez

  • Psicóloga general sanitaria
  • Número de Colegiada M-26850
  • Licenciada en Psicología por la UCM
  • Máster en Psicoterapia individual y grupal por la Universidad Pontificia de Comillas con especialidades en Psicodinámica Individual, terapia Grupal y terapias corporales (Bioenergética y Focusing)
  • Dinámicas Grupales en Instituto de Interacción
  • Formación en Terapia Gestalt en Equipo Centro Psicoterapia
  • Postgrado en “Relación Terapéutica” en Equipo Centro Psicoterapia
  • Postgrado “Gestalt y Cuerpo” en Equipo Centro Psicoterapia
  • Introductorios programa SAT
  • Formación en Salud Mental Perinatal en Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal
  • Formación en Intervención en neurodivergencias.

Algo que siempre me ha caracterizado es ser una persona curiosa y buscadora, siempre he necesitado entender cómo funcionaba el mundo, las relaciones y el camino que construye la forma de entender la vida de cada persona. Quizá lo que más me define es mi deseo de aprender, de ir más allá y ponerlo al servicio del descubrimiento propio y ajeno, es un camino que no termina, y eso me apasiona, que siempre haya algo por descubrir. Toparme con que la herramienta para ayudar a los demás era mi propio conocimiento fue un gran motor; me entusiasmaba, me motivó a mirarme a mi misma y a los que me rodean con curiosidad y a hacerme cantidad de preguntas que me despertaran la comprensión de todo lo que pasaba en mi interior y lo que veía a mi alrededor. Poder poner a favor todo aquello que sentía, darle valor a lo genuino dentro de mí para poder potenciarlo en las personas que acompaño es una de las vivencias más hermosas y valiosas de esta profesión. El trabajo con grupos despertó en mi una energía de transformación y aprendizaje continuos que me abrieron un camino de disfrute y apertura al mundo.

El master de Psicoterapia me dio la oportunidad de ponerme en la piel de terapeuta, de sentir la realidad de la profesión, me encontró conmigo misma, con mis límites y mis miedos. Gracias a que pude experimentar distintas perspectivas terapéuticas, conecté con la Gestalt; de todas ellas era la que más disfrutaba porque sentía que era la que más me permitía ser quien soy, y eso me parecía el camino terapéutico más honesto y generoso, y a la vez el más comprometido.

La formación en Gestalt fue el mayor viaje que podía tener a nivel humano y relacional, y terminé por enamorarme de la profesión y de la condición humana, con sus luces y sus sombras, por todo su potencial.

Mi otro gran viaje de aprendizaje y apertura, paralelo e inseparable de lo terapéutico está siendo la maternidad. Todo el camino recorrido me ha regalado poder vivir la crianza con una conciencia y conexión muy diferentes, no solo con mi familia, sino en mi trabajo y en mi vida; mi forma de estar, escuchar, acompañar y sentir se ha amplificado. No concibo mi vida sin mi trabajo, ni lo contrario; la terapia y lo que me enseña cada persona con la que trabajo me ayudan en cada paso con mis hijos, con mi familia, conmigo misma y ellos son una inspiración continua que despierta nuevas luces y conexiones dentro de mi para un mejor acompañamiento.

Siento que, intuitivamente, elegí esta profesión como un camino hacia el amor, y me encontré mucho más; el respeto, la compasión y la responsabilidad de ser testigo de otras vidas, que son necesarios para sostener la delicadeza y a la vez la fortaleza de la naturaleza humana.

En mis primeros contactos con la profesión pude confirmar mi vocación y pasión por ella; desde mis prácticas universitarias en el Hospital Gómez Ulla, donde trabajaba tanto con población militar como en la planta de psiquiatría.

Mis primeras experiencias como psicóloga fueron en una Mini residencias de Salud Mental (Hermanas Hospitalarias), allí empecé a entender que cada circunstancia humana tiene una historia detrás y que incluso los síntomas más complejos son recursos para evitar el dolor. Aprendí a trabajar desde la compasión, la comprensión y el respeto profundo, abrió mi mente hacia otras realidades y me conectó más con la humildad.

Mi recorrido terapéutico empezó trabajando en la recepción y secretaría de distintos centros de Psicoterapia (Naven Psicólogos, Equipo Centro); la experiencia que adquirí en esa labor fue básica para entender la importancia de los primeros encuentros, lo necesario de la escucha desde la llamada inicial y ver en primera persona como era la relación terapéutica. Además pude experimentar cómo funcionaba las terapias grupales en primera persona y empecé a hacer mis primeras sesiones individuales, con 24 años.  Desde entonces he hecho mi recorrido en solitario unas veces y otras formando equipos, siempre con la intención de ampliar nuevas maneras de trabajar.

Desde mi primera formación lo que más me ha motivado ha sido el trabajo con grupos. A raíz de terminar la formación en Gestalt, comencé a llevar grupos en coterapia, una forma de trabajo que me inspira especialmente, por la gran oportunidad de poder aprender y hacer equipo con otros compañeros. He realizado grupos de continuidad y he iniciado algunos de un solo encuentro, con temáticas más especificas (“Las mujeres que viven en mi”, “Hermanos con enfermedad mental”, “Enfermedad y síntoma” o sobre abordajes en trastornos de personalidad). A día de hoy continúo haciendo grupos terapéuticos de jóvenes, así como talleres formativos.

Desde que inicié mi carrera me he movido por distintos centros, colaborando con compañeros de profesión o más en solitario. Durante un tiempo también cree mi propio equipo, gestionando un centro, lo que me dio un gran bagaje experiencial a todos los niveles, quizá fue el momento de más crecimiento y madurez al que me he enfrentado, en paralelo además con mi maternidad.

En los primeros años de crianza necesité bajar el ritmo y poner mas energía en ella; así volví al que siempre fue mi casa, Equipo Centro, al que he estado vinculada a muchos niveles desde los 21 años, y donde siempre he encontrado un lugar. Aquí he aprendido casi todo a nivel formativo y mucho más a nivel personal, relacional y experiencial. Gracias a la seguridad de este hogar, estoy pudiendo encontrar cada vez más mi lugar en esta profesión, disfrutando de cada paso hacia delante y cogiendo cada vez más fuerza y presencia, o así lo siento yo.

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