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Ana Martínez

  • Psicóloga general sanitaria
  • Número de Colegiada M-39068

• Licenciada en Psicología por la UAM.
• Curso HUMINT (Influencia y Persuasión con Fines de Inteligencia) por la SEI.
• Máster en Ciencias Forenses en Análisis e Investigación Criminal por la UAM.
• Máster en Psicología General Sanitaria por la UCAV.
• Formación Básica en Terapia Gestalt en Equipo Centro Psicoterapia.
• Formación en Atención al Alumnado con Altas Capacidades por CEINPRO.
• Formación en Teleformación para Docentes por CEINPRO.
• Formación Básica en EMDR Nivel I por el Instituto Médico Imaya.

Siempre he sentido que la psicología formaba parte de mi vida, mucho antes de decidir convertirla en mi profesión. Crecí rodeada de mujeres psicólogas y, especialmente, con una madre que ha sido para mí una enorme inspiración, no solo como psicóloga, sino como mujer. De ella aprendí a mirar más allá de lo evidente, a intentar comprender antes de juzgar y a preguntarme qué puede haber detrás de una conducta, incluso cuando aquello que tenemos delante resulta difícil de entender. Me enseñó también algo que llevo conmigo profundamente: que muchas veces, detrás de lo que parece una conducta difícil, puede haber un grito de dolor, una necesidad o una petición de ayuda. Y que, si aprendemos a mirar con suficiente profundidad, casi siempre podemos encontrar una forma de amor.
Quizá por eso siempre me ha fascinado el ser humano. Su mente, sus emociones, sus relaciones, su mundo interno y todas aquellas partes de nosotros mismos que, en ocasiones, ni siquiera conocemos. Me apasiona esa complejidad y, sobre todo, la posibilidad de cambio y desarrollo que
existe en cada persona. La curiosidad ha sido siempre una parte esencial de mí: observar, hacerme preguntas, intentar comprender qué hay detrás de lo que vemos. Esa mirada me ha acompañado tanto en mi formación, como en mi manera de relacionarme con el mundo.
Hoy no entiendo mi profesión como algo separado de quien soy. Mi curiosidad, mi capacidad de observar, mi sensibilidad y mi necesidad de conectar con el mundo están presentes en la manera en la que acompaño a cada persona. Me interesa escuchar lo que se dice y también aquello que todavía
no puede decirse; comprender la historia que hay detrás de cada persona y ofrecer un espacio en el que pueda mirarse con menos juicio y más comprensión.
La psicología vive dentro de mí. Es conocimiento, pero también experiencia; es curiosidad, vínculo, escucha y transformación. Es una forma de mirar la vida y de acercarme a los demás. Y es también un legado que recibo con muchísimo amor y orgullo. Hoy siento que mi propio camino consiste en
seguir aprendiendo a mirar, pero también en ayudar a otras personas a descubrir esa mirada dentro de ellas mismas.

Estudié Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, donde adquirí una mirada principalmente cognitiva y teórica sobre la mente y la conducta humana. Posteriormente, el Máster en Psicología General Sanitaria me permitió acercarme algo más a la realidad de la práctica
sanitaria. Sin embargo, fue la experiencia personal la que terminó de transformar mi manera de entender la profesión.
Más adelante, la formación en Terapia Gestalt supuso un verdadero punto de inflexión. La Gestalt fue la primera vez que pude verme realmente y reconocer las distintas partes que me habitan. Fue un proceso profundamente transformador que me ayudó a conocerme, aceptarme y comprender que, para acompañar de verdad a otra persona, es necesario estar dispuesta a mirarse a una misma.
Otro de los caminos que ha marcado mi recorrido ha sido el de las Altas Capacidades. Mi formación en este ámbito no solo despertó en mí un enorme interés por acompañar a niños y adolescentes con dificultades, sino que también me llevó a descubrir algo muy personal. Durante mucho tiempo había intuido que había algo diferente en mi manera de pensar, sentir, relacionarme y comprender el mundo, pero no sabía ponerle nombre. Descubrirlo me permitió comprender muchas partes de mí, que hasta entonces habían resultado difíciles de encajar. Por eso, hoy siento un deseo especial de acompañar a niños y adultos que puedan encontrarse en ese mismo proceso: ayudarles a conocerse, a comprenderse y, sobre todo, a quererse en toda su complejidad.
Mi recorrido también incluye un Máster en Ciencias Forenses en Análisis e Investigación Criminal, un ámbito que siempre me ha apasionado, especialmente desde la investigación y la comprensión de la conducta humana. Aunque no sea el centro de mi práctica profesional, forma parte de esa mirada curiosa y observadora que me acompaña; y de mi interés por intentar comprender aquello que, a primera vista, puede parecernos incomprensible.
Pero hay otra parte de mí que no puedo separar de quién soy: el baile. El baile me permite habitar mi cuerpo de una manera que va mucho más allá de lo físico; es energía, emoción, expresión y conexión. Durante años me ha ayudado a sentirme segura, a expresarme sin palabras, a confiar en
mí misma y también a aprender a soltar. Me ha regalado momentos de libertad y una forma diferente de conocerme. Creo que muchas veces el cuerpo expresa aquello para lo que todavía no tenemos palabras, y quizá por eso siento que el arte y la psicología pueden encontrarse en lugares
muy profundos.
No creo que haya una única manera de ser, sentir o entender el mundo. Creo que cada persona es un universo lleno de partes, historias, contradicciones, heridas, recursos y posibilidades. Y quizá una de las cosas que más me apasionan de esta profesión es poder acompañar a alguien mientras empieza a descubrir ese universo, comprenderlo y, poco a poco, aprender a habitarlo con mayor libertad y amor.

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